Antes de cualquier cosa, olvídense de SIGH. Como en cada una de las entregas que en casi 20 años nos han dado de estos japoneses, la exigencia es dejar de lado el sonido anterior y sumergirse en lo desconocido. Los sonidos que podemos distinguir en su carrera son muy variados, son reconocibles las influencias de un black metal temprano, como VENOM, CELTIC FROST y BATHORY, así como también de un metal más “oreja” como MAIDEN, BLACK SABBATH, y de bandas thrash como SLAYER. Pero bueno, eso es sólo el principio, porque han sabido experimentar tanto en el uso de instrumentos poco tradicionales, como a nivel compositivo, que ha variado entre aquel thrash más adolescente hasta elaboradas composiciones sicodélicas, como las del Imaginary Sonicscape.
En Hangman’s Hymn dan varios pasos más: El primero a destacar es la conceptualización del álbum; el disco está basado en un relato medieval del mismo nombre, que narra la historia de un condenado a muerte y a nos lleva a meternos en los diferentes personajes que participan de la acción. Así, a manera de Réquiem (el epígrafe del álbum es “Musikalische Exequien”), y a lo largo de las tres partes en que se divide, nos situamos en la mente del condenado, que reflexiona sobre quién es, lo que ha hecho, el demonio que reclama tiene dentro que lo ha llevado a cometer las atrocidades por las que ha sido condenado, su visión ante la muerte, y su abrazo de la misma. Nos hace oír también a la multitud que reclama el derrame de sangre y que escupe su juicio al derrotado. Remarcando el hecho de ser un réquiem se agregan frases ya conocidas en latín, alusivas a la misa réquiem de Mozart, cantadas por el coro angelical que recibirá el alma de este condenado.
Otro paso dice relación con su búsqueda de sonidos que remitan a experiencias novedosas; han trabajado en el uso del órgano de tubo medieval, que saben mezclar magistralmente en este disco con guitarras agudas y pesadas, que toman su fuerza no de los efectos (prácticamente no los usan), sino que solamente del overdrive del amplificador; cuestión que se agradece sobre todo en esta época plagada de efectismos. Logran así un sonido contundente, con un amplio uso de los graves que proporciona el órgano medieval; una batería incesante en su martilleo; bronces que refieren a la grandiosidad de la muerte y del juicio al alma; guitarras veloces y masivas, que recorren desde el peso, la velocidad, y la armonía de lo poco armónico, hasta un sonido más melódico y con referencias al rock. Cuestión importante es el hecho de la conceptualización del disco, que no se queda en lo antes descrito referente a las líricas, sino que se profundiza al aplicarlo a la música (bueno, esa es la idea de un disco conceptual ¿no?), presentando motivos melódicos a lo largo de todos los temas, culminando en un resumen musical en el último de ellos, homónimo del disco. El sonido del disco, compositivamente, reúne estos elementos en numerosas voces con un destino común; resume de buena manera la grandiosidad de la muerte que se avecina, con la melancolía y el terror de quien se enfrenta a ella como única salida.
Discos como este nos invitan a mirar la mezcla de sonidos pesados y referentes al black, al thrash y, si se quiere, al avantgarde sin prejuicios, nos invita a ponerle atención a una buena y muy completa, obra musical.
|