Fury and Flames es el disco que el año 2008 lanzó HATE ETERNAL, la banda del ex-MORBID ANGEL Eric Rutan. Este álbum contó con un line-up diferente al de los anteriores debido a la partida de la banda de parte de Derek Roddy (Batería) y Randy Piro (Bajo). En sus lugares entra nada menos que el renombrado bajista de CANNIBAL CORPSE Alex Webster y Jade Simonetto en los tarros.
La música en sí de este disco es tan extrema como siempre nos tiene acostumbrado esta banda. Jade Simonetto es una bala en la batería tal como sus predecesores. Lo que sí hay cosas que destacar de este disco en relación a los anteriores. Si bien HATE ETERNAL siempre se ha destacado por ser una banda de riffs enfermos mas que rajados (cosa que se le deja a la batería), el sonido de las guitarras es el más denso de su historia, siendo un álbum aún menos “digerible” que los anteriores. Además, hay que decir que, dentro de lo denso que es, es mucho mas agresivo que I, Monarch y quizás tanto como King of All Kings (su obra maestra a mi juicio). Otro punto es que en este álbum suena el bajo y bastante, Alex Webster le da un peso al bajo que en las anteriores placas no había.
Dentro de los temas más destacados esta el single del disco “Bringer of Storms”, que pese a que no impacta tanto en un principio (como otros temas del disco), entre más uno lo escucha se vuelve simplemente en adicto; “Hell Envenom” es el tema que abre el disco y es un temazo, directo y agresivo a la usanza de King of All Kings; “Para Bellum” y también hay que mencionar a “Tombeau (Le Tombeau De La Fureur et Des Flames)” que está dedicado a Jared Anderson y eso se nota, ya que es el tema en donde hay mas sentimiento puesto en cada riff, a medida que se acerca el final del tema los riffs ponen los pelos de punta y el solo es un alarido impactante, convirtiendo este tema en el que tiene más sentimiento de toda la historia de esta banda.
En resumidas cuentas un discazo como todos los de HATE ETERNAL, pero que tiene valor agregado entre otras cosas por el tema “Tombeau” y por el excelente trabajo de Alex Webster. Lo que sí hay un tema al final que es Coronach que realmente está de más en mi humilde opinión, quizás hubiese sido un buen tema de introducción pero de salida bastaba con el final de “Tombeau”.
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