A dos años de su notable debut con el brutal Trading Pieces, los norteamericanos de DEEDS OF FLESH vuelven a desgarrar nuestros oídos con un gran ejemplo de Brutal Death Metal. Inbreeding The Anthropophagi nos da una certera idea de que llegaron para quedarse y revolucionar el género.
Combinando el cambiante vozarrón de Lindkmark, una abismante velocidad, riffs que a cada segundo del disco se construyen y autodestruyen y un trasfondo en sus letras sobre el carnívoro decaimiento social, “la unión de los antropófagos” es una placa, sin sobrevalorar, llamada a ser de la colección de los infaltables del amante del Metal extremo.
Ya nos engancha con “End of all”, una verdadera introducción y probada de lo que vendrá más adelante, un recurso poco común en bandas de esta ramificación del Metal, que en un minuto y veintidós segundos nos enseña que la línea de composición y el característico sonido que los acompañó en sus demos y primer disco no se ha perdido. Así continúa hasta el mejor fin que se le podría haber dado al álbum con “Gradually Melted”, que a mi gusto personal es el clímax de este verdadero machetazo de grabación.
Potente e imparable, no nos da segundo de descanso, puesto que canción a canción nos volvemos a poner en posición de headbanging o de "batería aérea”, con lo que al final, solamente se espera volver a escucharlo.
Así pues, podemos apreciar de entrada la mística que acompaña a DOF y a Inbreeding The Anthropophagi” junto a esos desgarradores guturales entremezclados con aquellos sonidos de pequeños enanos sedientos de carne humana, en una majestuosa festividad carnívora, que juegan un rol muy importante dentro de la atmósfera con que se maneja la placa, simple y ordinariamente bestialidad de principio a fin, dejándonos con una sensación de querer más de ese raro, complejo y mortificante sonido, único y acuñado por DEEDS OF FLESH.
Y bien, si has de gustar un buen Brutal Death Metal a la vena, este es uno de los discos a no dejar de escuchar, de una banda fiel a su forma de sonar y componer, que si bien, no experimentan mucho más allá de los límites del estilo, lo saben hacer y bien. DEEDS OF FLESH, llegó y para quedarse y destrozar todo a su paso, al ritmo de una demoledora marcada por los blast beats de su bataca.
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