Si vamos a hablar de maldad y oscuridad desesperante en el Death Metal, estaríamos hablando nada más que de IMMOLATION, los maestros del sentir pánico al escuchar música, ya sea por esos riffs brutales y “doomizados” o por sus letras un tanto existenciales que dejan con más de una duda en el cráneo, sea como sea, “Shadows In The Light” no decepciona, es un disco que tiene todo el sello caótico y lúgubre de los neoyorquinos.
Ahora bien, no es un “Close To A World Below” o un “Failures For Gods”, que personalmente encuentro que son las obras maestras de la banda, pero tampoco es un disco más del montón. Siendo la séptima entrega del grupo, supera con creces a su antecesor “Harnessing Ruin”, que a muchos de los fans nos dejó con gusto a poco.
Ahora bien, tiene como dato y superación personal, el desempeño de su “nuevo” batero Steve Shalaty, quien en su disco debut se mostró un tanto taimado al momento de darle a los tarros, pero nadie lo puede culpar, no es fácil sentarse y grabar donde estuvo alguna vez sentado Alex Hernandez, su virtuoso ex batero, eso si, se le puede culpar por el uso y abuso del trigger (aparato ocupado para que el doble pedal suene más “plástico” y fuerte), puesto que opaca un tanto el sonidos de los platillos y tombs.
Por otra parte, otra gran novedad, es la simpleza de enganche que tienen los 10 temas de “Shadows In The Light”, puesto que en producciones anteriores caían un poco en la disonancia, no esa disonancia estrambótica y chacal, si no que simplemente de esa que sonaba mal, un claro ejemplo de esto, es la apertura “Hate’s plague”, que de entradita engancha de una con ese avasallador riff principal y de repetición sistémica. Para darle paso a “Passion kill”, uno de los grandes temas “doomizados”, como mencionaba antes, que hace sentir un clima de miedo y angustia claustrofóbica, al igual que toda la ambientación de la placa.
En si, el disco es como avanzar por un pasillo lleno de imágenes de desastres y demonios ocultos, de miedos propios…y el mensaje canción a canción es: “no lograrás llegar al final del pasillo”, como para quedar botado en el piso invadido por el terror.
Otro shock de horror es “World agony” (de magistral letra referente a como hemos hecho mierda al mundo y como no nos importan las consecuencias, no como mensaje de ambientalista maricón a lo Green Peace, si no como “estamos condenados”).
Y abriendo con un blast beat noventero, está “Tarnished”, donde Ross Dolan lleva a su máxima expresión su vozarrón (uno de los mejores de la escena, como mezclar a un Benton con un “Corpsegrinder”).
Avanzando un poco más, está “Breathing the dark”, de vena casi ambient (por los riffs, no por su desarrollo musical); como decía, este sería el punto en que caemos devastados al piso del pasillo sabiendo que no lo lograremos.
Finalmente “Lying with demons” es el psicótico toque final de desesperación, angustia e invasión de oscuridad, de riffs rapidísimos y muy brutales, donde Dolan escupe guturales por segundo como si realmente nos invadieran miles de demonios para exterminarnos, y así bien, desgastados cual victima de violación se nos despide de los no-muertos con “Whispering death” (¿habrá que explicar algo más que lo que dice el título?), así de corte definitorio eclipsa el sonido de una muy buena producción con oscuridad total.
Como dije un tanto más arriba, IMMOLATION no falla, así pasa con “Shadows In The Light”, que en cuanto a feeling es completamente un disco temático, que aborda esas regiones más ocultas de nuestra existencia y las hace relucir. Por esto, es digno de cual filósofo barroco este disco, que musicalmente no varía mucho más allá de lo previamente dicho, pero que aún así da varios pasos más adelante en la evolución instrumental de la banda.
Así pues repleto del sello característico de los gringos, “Shadows In The Light” es un disco para no olvidar.
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