Encontré esta banda por azar, y esperando encontrarme con algo más sicodélico y setentero, básicamente por su curioso nombre (literalmente, “el enano vagabundo”). Bueno, de setentero hay bastante, pero mucho más de “doom”; me atrevería a decir incluso “true doom”, sobre todo por lo mucho que esto me recuerda a REVEREND BIZARRE. La banda misma se autodefine como “doom tradicional con elementos progresivos”.
¿Cómo suenan finalmente? Bueno, como eso: como una banda que se ha nutrido de BLACK SABBATH, ST. VITUS, PENTAGRAM... y no quiero ser majadero, pero la influencia más notable así a primera escucha es REVEREND BIZARRE. Digamos en su favor que THE WANDERING MIDGET también son finlandeses y quizá, de alguna forma, los reverendos del true doom son su escuela. También son una banda joven, siendo éste su primer largaduración, y eso a veces explica ciertas similitudes.
Pero bueno, dejemos en claro que, a medida que uno avanza en el disco, las dudas se disipan y uno se encuentra con canciones pesadas y lentas, que en general promedian los diez minutos (salvo el intro “Pillars of Saphiris”) y que matizan los riffs más oscuros con pequeños toques melódicos y pasajes acuśticos, pequeños momentos que dan algo de respiro y que, en general, otorgan una belleza poco común a estos temas. Recuerdan en algo a WITCHCRAFT, pero con una sombra mucho más oscura sobre ellos.
Otros elementos que distinguen a estos finlandeses son sus temáticas, inspiradas netamente en el ocultismo y en la obra de H. P. Lovecraft -basta ver que su anterior EP se llama I Am The Gate, o títulos como “Family Curse”, o el hecho de que su vocalista se haga llamar Samuel Wormius. Por cierto, Wormius es otro de los factores que distinguen a la banda, pues su voz, limpia, de barítono y que por momentos parece que estuviera a punto de desafinarse, es una de esas voces que te agradan o no, sin mucha vuelta que darle. Y eso también distingue a una banda de otra.
Destacaría las canciones “Taynia”, “Family Curse” y “Bring Forth The Accussed”. Ojo que el álbum no tiene “rellenos” y todas las canciones son buenas, pero con temas largos como éstos, creo que es bueno partir por unas pocas y desde allí ir conociendo el resto. En resumen, The Serpent Coven es un interesante disco que debería estar en la colección de cualquier fan del doom más tradicional. Tiene detalles, claro, pero curiosamente aquí esas pequeñas cosas contribuyen a darle una identidad propia al producto.
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