Tuvieron que pasar 16 años desde que se reunieron estos suecos para que lanzaran una oleada de putrefacción médica al ritmo del Death Grind llamada “Left Hand Pathology” y ahora, tres años después, nos vuelven a reventar el cráneo, con precisión médica claro está, con “Corpus In Extremis: Analysing Necrocriticism”, de sucio sonido y brutal trabajo, que sin ser de lo mejor que he escuchado en este género, se lleva un par de aplausos.
Dejando completamente de lado los arreglos técnicos que más de alguno pudo llegar a pensar que agregarían, además del virtuosismo, dan paso a riffs sumamente simples y rapidísimos, cargados de “violencia médica”, con la notable (y repito sucia) interpretación del bajo, a manos de Andreas Eriksson y un reconocible vómito gutural de un vocalista con gran currículum.
Ahora bien, es difícil analizar el disco canción a canción, puesto que en esta rama del metal extremo cada tema parece ser igual al anterior, con algunas leves variaciones en uno que otro riff, por lo mismo sale más fácil hablar de la placa en general, que pareciera que sin ganas de atmoferizar su sonido, lo contextualizan en una mórbida sala de operaciones, que con la corta duración de cada tema hace referencia a cada segundo de una cirugía de muerte…o muerte.
Así con temas netamente médicos, más bien, referentes a como destrozar brutalmente a una persona mediante prácticas médicas, GENERAL SURGERY apunta el bisturí con toda su “chacalidad”, puesto que de sus dos entregas, esta es a leguas la mejor. Un poco plano, un poco redundante a ratos, pero muy energizante y agradable a los oídos de nosotros, los fanáticos del metal destripador. Sin embargo, hay pasajes en los que se puede apreciar una verdadera y mortal dedicación a la composición, y canciones como “Virulent corpus dispersement” o “Perfunctory Fleshless precipitate” dan cuenta de esto.
En pocas palabras, los suecos de GENERAL SURGERY no han innovado en lo más mínimo en esta su segunda entrega, pero de que han sabido entregar una producción de Death Grind de calibre y realmente patea culos, no cabe la menor duda.
Claramente no se puede pedir más de un grupo que demoró 16 años en editar un disco, pero se puede leer, escuchando “Corpus In Extremis: Analysing Necrocriticism”, que tienen mucho más con lo que darle al tarro.
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