Warning es el segundo disco largaduración de esta banda polaca para el sello Relapse. Este dato aislado puede llevar a error: antes de incorporarse al sello norteamericano el 2007, ANTIGAMA ya contaba con 3 álbumes y varios Eps y Splits a su haber. Es decir, que para su debut en las “grandes ligas”, el grupo ya tenía bastante experiencia y una idea clara de lo que querían conseguir. Y eso se refleja muy bien en este trabajo, donde realmente se puede decir que llevan su música hacia otro nivel. Algo que no es fácil de lograr en un estilo como el grindcore.
Como han observado los críticos, siendo el grindcore un estilo donde las cosas “mientras más rápidas son mejores”, el tema de la rapidez puede llegar a ser una limitación. Porque una vez que alcanzaste la velocidad máxima, ¿adónde vas? Distintas bandas han tomado distintos caminos: algunos se han perfilado hacia el death metal, otros hacia un sonido más profundo y oscuro, otros hacia el lado tecno o industrial.
ANTIGAMA, luego de recorrer los senderos más transitados del grind en sus primeros trabajos, se decidió por la técnica. La frase puede parecer un cliché, pero hasta ellos mismos la usan en su sitio web: lo suyo es el caos controlado. Esta decisión se refleja en su trabajo anterior, Resonance. Debido a que el momento coincide con su incorporación a Relapse, lo que conllevó un trabajo más pulido, con mejor sonido y una edición más cuidada, no fueron pocos los que sintieron que el grupo había suavizado su estilo, lo habían hecho más más accesible, por presiones del sello, etc.
Pero con Warning, todas esas dudas deberían quedar despejadas. Porque es un disco sólido, maduro, balanceado, que empieza casi como una patada en la cara para luego ir desplegando toda una batería de recursos que no se agotan simplemente en unos cuantos blast-beats y unas guitarras chillonas. A la rapidez, la banda mezcla unas serias dosis de “avant-jazz” como dicen algunos: no pensemos en Duke Ellington sino en John Zorn, por favor. Disonancias y semitonos unidos por quiebres rápidos y cortes precisos en la batería; algo en la línea de los primeros trabajos DILLINGER ESCAPE PLAN, o en la onda de CEPHALIC CARNAGE. Y es que queda claro que estos polacos no tienen miedo de experimentar; cosa de escuchar temas como “Paganini Meets Barbapapex”, un instrumental netamente jazzístico, con piano incluido, o el tema que cierra el disco, “Black Planet”, un track ambient de siete minutos de duración.
Hay que mencionar especialmente el trabajo del baterista Krzysztof Bentkowski, quien no sólo mantiene una precisión y una velocidad increíbles, sino que muestra una gran creatividad en su instrumento, especialmente en el uso de platillos y de los rototoms, éstos últimos afinados en un tono bastante agudo, lo cual logra sonidos bastante únicos; baste escuchar el tema “Heartbeat”. Otro que se destaca es el vocalista Patryk Zwolinski, quien debuta en este disco, y cuyo tono medio hardcore logra el perfecto contrapunto.
En fin, creo que ANTIGAMA prueba que se puede ser una banda con un sonido moderno y contemporáneo sin sonar a plástico, sino por el contrario, ser absolutamente convincentes. Grindcore de vanguardia; brutalidad del corazón manejada – y no filtrada- por el cerebro. Un caos controlado que convence y que pone la vara alta para los polacos. Y que definitivamente pone a ANTIGAMA como un nombre que no se debe olvidar
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