Este nuevo disco de AGORAPHOBIC NOSEBLEED tiene bastantes elementos para hacerlo, en mi opinión, uno de los lanzamientos más interesantes en lo que va del año. No sólo porque, en términos estadísticos, este sea su primer largaduración en varios años; desde 2002 con Frozen Corpse Stuffed With Dope, o desde 2003, si consideramos los 22 minutos y 100 temas de Altered States of America como un LP. Mas allá de los números, AGORAPHOBIC NOSEBLEED logra en este disco superar la mera etiqueta de grupo "cyber-grind" capaz de lograr velocidades increíbles gracias a las baterías programables. Logran sonar como una tremenda banda, que impregna su sonido "power-violence" de unas buenas dosis de thrash. No sólo es un disco rápido (de hecho, no es la rapidez la que predomina), es un disco pesado, brutal.
Y no es que hallan incorporado a un batero: Scott Hull (guitarrista, bajista e ingeniero de grabación del disco, además de tocar en PIG DESTROYER) sigue estando a cargo de programar la máquina, la cual según me enteré, tiene un software especializado en sonidos "pesados" y lleva el adecuado nombre de "Drumkit From Hell". Escuchando esa especie de "solo" de batería al final del tema "Question of Integrity", cuesta creer que sea una programable. Y es que suena tan endemoniadamente pesada y real, que al cabo de un rato, si le sumas el trabajo de Hull en la guitarra, con unos riffs tremendos, empiezas a sentir que estás escuchando a una banda de verdad, y no a un par de loquitos con una batería electrónica.
Creo que ése es el mayor logro del disco, haber consolidado un sonido potente, realmente poderoso para AGORAPHOBIC NOSEBLEED. Dije antes que la velocidad no es lo que predomina y es así, aunque el comienzo del disco, con "Agorapocalypse Now", "Dick to Mouth Resuscitation" (vaya título, chavales), y "Moral Distortion", las cosas van tan rápido como uno podría esperar, luego el ritmo baja un poco. Temas como "First National Stem Cell And Clone" y "Question of Integrity" se instalan en un medio tiempo de doble bombo machacante y unos riffs pesadísimos que bien podría reivindicar SLAYER. Ese es otro detalle del disco: da la impresión de que Hull y compañía se encerraron a escuchar mucho hardcore thrash de los '80 antes de escribir las canciones. Si me apuran, diría que el crescendo de guitarras y batería con que se abre el disco se inspira un poco en los primeros compases de "Hit The Lights" de METALLICA; hasta el solo de guitarra que le sigue tiene ese aire metalero. Y durante todo el disco hay riffs de esa laya.
Mención aparte para el trabajo en voces, que sirve de alguna forma para balancear la mezcla y mantener el toque hardcore, y que por cierto viene muy bien. Tres son los encargados de las voces en este disco: Jay Randall, Richard Johnson y la señorita Katherine Katz, quien tiene un vozarrón desgarrado que, creo, encaja perfectamente con el estilo. Entre todos le dan un toque potentemente "core" a los temas y eso es también un sello de estas canciones.
Aunque el CD "guatea" un poco hacia el final, el nivel general del disco no puede sino aplaudirse. Un buen disco, que muestra un grindcore de características particulares, con buenos riffs, ritmos que invitan a mover la cabeza; un disco que logra conquistar al más escéptico.
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