Tras 4 años de silencio con su propia banda, Galder (DIMMU BORGIR) vuelve a deleitarnos con una pieza de un preciso y limpio Black Metal, como siempre con él como pieza fundamental y multi-instrumentista (Bajo, Guitarra y Teclados) y con la compañía de un baterista de sesión quien esta vez fue nada menos que Peter Wildoer ya conocido por su banda DARKANE y ahora más que nunca por ser el reemplazante de Marco Foddis en PESTILENCE. Pero no es él quien se lleva los halagos en esta placa, puesto que Galder con la libertad creativa que tiene dentro de su propia ¿banda o proyecto? puede hacer maravillas como lo que logra en este disco.
No se malentienda lo de maravilla, no es que este disco la rompa o supere a su (a mi gusto) trilogía magistral ‘Born of the Flickering’ – ‘The Pagan Prosperity’- ‘Ill-Natured Spiritual Invasion’ simplemente creo que el disco supera con creces a ‘Vermin’ su antecesor disco bastante bueno pero falto de temas memorables a mi parecer.
La clave de ‘Slaves of the World’ es lo pegajosos de algunos temas en sus partes instrumentales algunos y en sus coros en otros, por ejemplo tenemos al tema que le da el título al disco que tiene un coro imposible de no recordar a la primera estocada, comienzo perfecto para empezar a encantarse con el álbum, luego puedes encontrarte con temazos como The Crimson Meadows , el tema atrapa esta vez por un perfecta sinergia entre los riffs y el teclado, instrumento esencial en las estructuras de varios temazos como también el riff de Unholy Foreign Crusade, acá los teclados pasan a formar solo la atmosfera del tema que se basa muchos más en las guitarras, excelentes acordes. Quizás la gran calidad de los algunos temas hace que el resto de los tracks se torne un poco opaco, pero la verdad es que los temas no son para nada malos, simplemente no se te quedan en la memoria al primer momento, nada más.
Ni hablar del perfecto y moderno sonido que tiene el disco, una vez más grabado en los estudios Fredman con Fredrik Nordström en las perillas, muy atrás quedo esa suciedad de su primera placa ‘Born of the Flickering’, realmente el sonido de OLD MAN’S CHILD está muy lejos del Black Metal crudo y malicioso, la influencia del metal moderno y la perfección sonora de algunas bandas es lo que Galder realmente siempre ha buscado, así que no hay sorpresas en ese ámbito.
Particularmente este disco es uno de sus mas entretenidos trabajos desde la trilogía antes nombrada, más que nada por lo pegajoso y recordables que se hacen los temas, quizás con un poco mas de peso y menos efectos en algunas voces (por suerte son bien pocas) y por supuesto un poco mas de crudeza en el sonido este registro hubiese sido mucho más notable, lo recomendaría como un buen disco a chequear, nada más.
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