Otra banda de black/death metal “oldschool” desde Finlandia. No es cualquier banda: ARCHGOAT, junto a BEHERIT y otros como IMPALED NAZARENE, sentaron las bases de la escena blacker finlandesa. Luego de su debut de 1993, Angelcunt (Tales of Desecration), el grupo entró en un largo período de hibernación que duraría hasta el 2004, donde luego de lanzar un material antiguo inédito, comenzaron nuevas composiciones que terminarían viendo la luz (es un decir) en la forma del álbum Whore of Bethlehem (2006). Ahora bien, cuando una banda de culto de la vieja escuela retorna después de mucho tiempo, no son pocos los fans que dudan de la integridad de la vuelta; por otro lado, ejemplos hay de “retornos sin pena ni gloria” donde las bandas habrían hecho mejor en dejarnos con los buenos recuerdos. ARCHGOAT pasó muy bien la prueba con su disco anterior; en esta entrega, no hacen sino confirmar que siguen fieles a su estilo y a su escuela.
Partamos diciendo que el estilo de ARCHGOAT guarda bastante relación con sus compatriotas y compañeros de generación BEHERIT: un black metal con influencias death y thrash, muy crudo y primitivo, y que en el caso de esta banda de alguna forma recuerda bastante al sonido de las bandas black/death/thrash sudamericanas de los '80, tipo SARCOFAGO, VULCANO y otras. Harto rapidez, harto “tuca-tuca-tuca”, caóticas guitarras blacker y voces guturales death, de tono grave. Se nota la influencia de HELLHAMMER por ahí. Esa mezcla de black metal oldschool y gruñidos guturales marca un poco la diferencia entre esta banda y otros de sus congéneres; en la actualidad no sólo es un sonido que les resulta propio, sino que además es inusitadamente fresco para una banda que lleve tanto tiempo, incluso con su período de silencio. Muchos han preferido avanzar en otras direcciones, experimentar, ir hacia lo progresivo o étnico; este trío finlandés sigue porfiando en su primitivismo y su chacalidad. Afortunadamente.
Actualmente hay muchas bandas jóvenes que intentan recrear ese sonido; un mérito de The Light-Devouring Darkness” es que no suena forzado, ni tampoco suena “mal” a propósito. El disco está bien grabado, los instrumentos suenan con claridad, pero de forma que encajan dentro del estilo: las guitarras siguen siendo esa salvaje muralla de ruido negro, pero ya no por limitación sino por ser ése el sonido que buscan. La batería suena clara, fuerte y potente, y en los momentos más rápidos, avasalladora; la mezcla de todo con los gritos desgarradores de Angelslayer resulta opresiva y demoledora. A estos momentos de intensidad agregan otros de pesadez y lentitud, con unos riffs bastante “doomeros”. Un ejemplo de cómo se mezclan esas dos facetas lo tenemos en “Tribulations of the King of Worms”. Otros temas son nada más que bestialidad y rapidez, con unos pocos riffs más lentos, como “Sodomator of the Doomed Venus” o el que le da nombre al disco, “The Light-Devouring Darkness”. Una idea que queda clara al rato de escuchar este disco: la oscuridad devoradora de la luz, como un agujero negro que a su paso se tragara todo, la melodía, los posers, el cristianismo, etc. y sólo nos dejara la rabia y el odio de estos temas.
A pesar de que estamos hablando de un estilo que de por sí es algo monótono, aquí eso está al servicio de lograr una crudeza mayor, ausente de adornos, que deje simplemente el esqueleto de una furia y una oscuridad ancestrales, materializando en temas furiosos como “Blessed in Beast's Blood”, que en sus momentos más lentos nos cautivan con unos riffs excelentes, oscuros pero que a la vez te dan ganas de mover la cabeza al ritmo de ellos. En realidad este álbum tiene momentos muy “cabeceables”, algo que personalmente me agrada pues matiza lo denso y para algunos poco digerible que puede tener esto.
Creo que para no aburrir podemos ir resumiendo en que ARCHGOAT mantiene en este disco un sonido oldschool premeditado, es decir, no es una mescolanza ruidosa y mal grabada, hecha por tipos que no saben tocar ni componer, sino una opción buscada, elegida, por tipos que manejan sus instrumentos y que saben cuando incluir, por ejemplo, teclados, en forma coherente con el resto de los instrumentos y el estilo de la banda. Blackened death metal, dicen ahora; black/death de la vieja escuela, podríamos decir también, con una voz gutural que a veces lleva un leve efecto de reverb para darle un aire más “oldschool”. Sólo que ya no está grabado en una mesa de 4 pistas, sino en forma profesional y con toda la experiencia de estos años. Para amantes de un black metal recio y del sonido underground sudamericano de fines de los '80.
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