1349 con sus correctas tres placas anteriores se había ganado una merecida reputación en el black metal noruego de la primera mitad de la década. Apenas me enteré del regreso de 1349, me esperaba un regreso de primer nivel en la escena mundial del metal extremo el cual, lamentablemente, nunca llegó (de hecho, juzgando a priori por el nombre de la placa, existió en mí la impresión de que iba a ser un disco excelsamente lleno de oscuridad y poco menos que trascendería en los anales del metal negro mundial; incluso encuentro que la portada es una de las mejores de la banda respecto de sus otros discos). Antes de empezar a destrozar a Revelations of the Black Flame, hay que destacar que detrás de la producción de éste trabajo se encontró Tom Warrior, quien no contento con arruinar la música de su propia banda CELTIC FROST, ahora se está dedicando a destruir música ajena.
La mayoría de las veces las cosas cuando empiezan mal, terminan mal. El primer tema, “Invocation”, junto con tener una introducción innecesaria y desagradable de tres minutos y medio resulta una tortura que incluye un pésimo intento de inicio a lo “Hell Awaits”. Si no estuviera haciendo éste review, ya hubiera decidido pasar a la siguiente pista. El problema es que ésa siguiente pista es tan paupérrima como la primera: “Serpentine Sibilance” es desabrida, sin alma y sin nada que transmitir. Como si eso fuera poco, nos encontramos con “Horns” que es un intento fallido de hacer música ambient de cuatro minutos y medio: otra pista insípida.
“Maggot Fetus... Teeth Like Thorns” es para mí el único tema rescatable de éste Revelations of the Black Flame. De hecho, el tema es bastante rápido (similar a lo hecho en Hellfire (2005)), aunque el tema es simplón (en el sentido mediocre de la palabra), al menos es un oasis en el desierto en un disco que derriba toda expectativa a quienes esperaban su regreso. “Misanthropy” es otra challa semi ambiental que cuenta con un piano combinado con una guitarra a muy bajo volumen y tan intrascendente como “Horns”.
“Uncreation” tampoco lo hace mejor. Lo único que encontré medianamente entretenido de éste tema es un solo de guitarra al final. Para más remate, ahora viene la humillación inexorable al legado de Syd Barrett destrozando “Set the Controls for the Heart of the Sun”, algo que se supone que es un cover a PINK FLOYD. Para ser justos, el cover no es tan penca, pero en un disco tan malo como éste no reluce para nada. Si yo fuera Roger Waters, demandaría a éstos tipos por ofender mi creación. “Solitude” es otro relleno semi ambiental que no tiene razón de ser para al fin terminar éste desperdicio de tiempo con otro bodrio llamado “At The Gate... “ (más encima el nombre es poco original a éstas alturas) que ya ni siquiera vale la pena describirlo: lo único bueno de éste tema es que significa que se está terminando el disco..
La conclusión es evidente: Revelations of the Black Flame es – según mi punto de vista – un disco menos que mediocre (pésimo quizás sería una buena palabra para describirlo), que no justifica en absoluto el regreso de la banda a las pistas y con temas que parecen más relleno que canciones de verdad. Lo peor de todo es que esto aun sigue sonando con la misma aura de 1349; es decir, éstos tipos juntaron lo peor de sus talentos y engendraron esta cosa que resulta un tropezón a pata pela’ en la discografía de la banda. Cuarenta y cuatro preciados minutos de mi existencia botados al tacho de la basura gracias a ésta decepción hecha disco. Yo que usted, amigo lector, ni siquiera lo descargaría en mp3.
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