Desde Italia nos llega este quinteto de doom metal tradicional llamado DOOMRAISER. Un poco para mi sorpresa, pues dada la amistad y “cercanía ideológica” (léase igual de buenos para tomar) con los norteamericanos SOLACE – con quienes estuvieron promocionando este álbum por Europa en abril de este año – yo esperaba un sonido más cercano al stoner doom. Eso, sumado a que los orígenes de la banda están en la separación de LOSIN O FREQUENCIES, una banda de stoner psicodélico donde militaba el líder de la banda, el bajista Andrea “BJ” Caminiti. Sin embargo, ya en sus primeros trabajos, desde el demo Heavy Drunken Doom, hasta su anterior LP, Lords of Mercy, queda claro que los elementos de space rock y stoner quedaron atrás, para ofrecernos una sólida masa de doom, en el mejor sentido del término: lento y pesado.
En este disco, Erasing The Remembrance, queda claro que la banda ha madurado; no tanto como para decir que están abriendo caminos intransitados, pero si para decir que estamos ante un grupo sólido y afiatado, cuya base ritmica es acompañada de riffs poderosos, sabbathicos, quintaesencialmente doomeros, por parte de sus dos guitarras. Por otro lado, el vocalista Cynar nos entrega unas voces principalmente limpias. Para algunos suena parecido a Danzig; a mi me recuerda algo más al ex SOLITUDE AETERNUS, Robert Lowe (actualmente en CANDLEMASS). También me recuerda al vocalista de los hispanos GLOW. Es un vocalista más rockero que épico; me parece que tiene un buen tono para el estilo. ¿Qué estilo? Doom metal tradicional, influenciado por bandas americanas; los han comparado con THE OBSESSED en el pasado. A mí me parece que, actualmente, tienen un sonido más matizado hacia el metal que la ex banda de Wino; quizá habríamos de compararles con PENANCE o REVELATION, en ese caso. Aunque es obvio que como banda están influenciados por BLACK SABBATH y SAINT VITUS.
Sus temas, que salvo los intros e interludios, duran alrededor de 10 minutos en promedio – el más largo sería “Vanitas” con 15 minutos – mezclan partes más densas con elementos melódicos, voces más claras, algún teclado por aquí y por allá, samples de violines y flautas, como adornando el trabajo de estos italianos. El largo intro de flautas de “Vanitas” recuerda mucho a los primeros trabajos de CATHEDRAL, dando un aura de misterio y oscuridad, como de un ritual de magia pagana ancestral. Y cómo no acordarse de los británicos en la parte final de “C.O.V. (Oblivion)”, con ese pandero y los gritos de “Ugh” que inmediatamente nos traen a la mente a Lee Dorrian.
Hemos mencionado algunas canciones; habría que destacar además “Another Black Day Under the Dead Sun”, que puede escucharse en su MySpace, y “Rotten River” un tema en dos partes que cierra la placa.
Y creo que con lo dicho debe bastar. DOOMRAISER no está reinventando el estilo, pero si han hecho un buen disco de doom tradicional que debiera pasar a engrosar las listas de los fans del estilo. Para aquellos que recien vienen asomándose al doom, me parece un disco accesible, desde el cual ir recorriendo las ramas del arbol genealógico doomero. Recomendable.
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