Creo que hay una palabra que resume lo que THE GATES OF SLUMBER ha hecho en este disco: Heavy. En un doble sentido: es un disco bien pesado, pero a la vez con mucho de heavy ochentero, de ese que es menos masivo pero de culto: MANILLA ROAD, CIRITH UNGOL, etc. Mezclemos algo de SAINT VITUS y PENTAGRAM, una carátula que ya se la quisiera MANOWAR, y tendremos una hora de doom épico lleno de riffs potentes. De alguna forma, Conqueror reúne lo mejor de una época -el poder, la gloria, la épica, el cuero, la mezclilla, las muñequeras con puntas- pero dejando de lado las exageraciones: gracias a los dioses del metal no tenemos que ver fotos de la banda en sudadas zungas de cuero.
Que quede claro que esta es una banda de doom tradicional con todas las posibles referencias a BLACK SABBATH (con Ozzy) que ello significa; sin embargo en este disco se nutren, como hemos dicho, del heavy de inicios de los '80, algo que otras bandas han hecho, pero con resultados no siempre iguales.
Conqueror logra con creces pasar la prueba como un álbum de metal potente, tradicional si se quiere, pero metal fiel a las raíces. Nada de Djs o jazz progresivo: metal para mover la cabeza. Y bastante rápido si tomamos en cuenta que varios de los temas de este disco son de ritmo medio... medio galopante incluso: hay quienes han comparado al tema “Children of Satan” -un relato de las invasiones musulmanas desde la perspectiva de los árabes- con el clásico de IRON MAIDEN, “The Trooper”. Este humilde cronista cree que dichas comparaciones pueden ser contraproducentes; digamos que el disco tiene bastantes de esos riffs y ritmos galopantes, desde el mismísimo inicio con el tema “Trapped in the Web”.
En general, el desempeño de los músicos es excelente; aunque los bateros han sido el dolor de cabeza de la banda, en este disco el trabajo de “Iron” Bob Fouts es impecable. El bajo suena con potencia y claridad, algo que ha mejorado desde anteriores entregas de TGOS. Cabe hacer notar que este es el primer disco del grupo que tiene mejor distribución en EE.UU. que en Europa, debido a su firma con el sello Profound Lore; ello también se refleja en la producción en general, ya que el disco suena muy bien.
Algo que quizá no esté tan logrado sean las voces, pues si bien en general Karl Simon (guitarra y voz) tiene un gran tono y una gran voz para el doom --algunos le han comparado con una versión más heavy de Wino (ST. VITUS, HIDDEN HAND, etc)-- en algunos momentos, sobre todo los cargados de más sentido épico, a veces parece que algo faltara. Como que se echara de menos un vozarrón a lo DIO. Sin embargo no se puede decir tampoco que lo haga mal: es tan sólo que a algunas personas les costará acostumbrarse a la voz.
Desde la carátula hasta varias de las letras, el disco tiene más de una referencia a Conan el Bárbaro. No debe extrañar entonces que el tema que cierra el disco, “Dark Valley Suite”, sea un homenaje a las historias de Robert E. Howard, sobre el héroe de Cimmeria. Un tema en cuatro partes de 16 minutos de duración, nada menos.
No quiero finalizar diciendo que “en resumen, este es un buen disco” pero la verdad es lo único que me queda por decir, salvo destacar algunas otras canciones, como “Conqueror” y “To Kill and Be King”. Ahora que la banda firmó con Rise Above, cabe esperar que su próximo disco sea aún más avasallador que éste.
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