Es de conocimiento público que Estados Unidos es una de las más grandes cunas del Death y el Thrash Metal, no así del Black Metal, género del cual, y esto es una idea netamente personal, puedo rescatar algunas pocas bandas como JUDAS ISCARIOT o KULT OV AZAZEL entre otras, ambas de gran calidad y de un sonido que podría abrir las puertas a toda una nueva generación de blackers gringos (y de hecho, muchos esperamos que lo haga), es decir, bastante característico.
Estos últimos, liderados por su vocalista Xul, y de la mano (nuevamente) de Arctic Records, lanzaron otra oleada de odio hacia el mundo cristiano (y vaya si no, con pedazo de portada que se mandaron, la cabeza de Jesús empalada) llamada “Destroying The Sacred”, con claros ánimos de dejar clara de una vez por todas su parada de la intolerancia a los seguidores del “mesías”.
Ahora bien, volviendo un poco al pasado, estos norteamericanos mantenían una línea de composición completamente clara, con riffs de baterías abismalmente rápidas, y guitarras desquiciadas, cero armonía, en pocas palabras, un completo caos, que atrajo a muchos headbangers por lo mismo, como por ejemplo en uno de sus más gloriosos trabajos que fue Oculus Infernum. Pero en lo que concierne a este Destroying The Sacred trabajaron muchísimo ese sonido hasta llegar a una estructura casi de la vieja escuela del Black Metal con matices de lo que la banda venía haciendo. Dentro de este espectro podemos encontrar ambientaciones que casi ilustran panoramas de destrucción y desolación, cambiando el típico (y cliché de la escena del Black Metal) bosque de invierno, frío y helado, por el infierno en la tierra, con llamas y ejércitos de demonios torturando a todo aquel que ose autodenominarse cristiano.
Quizás el tema que le da nombre a la placa (“Destroying the sacred”) es la viva muestra de este cambio mencionado, con tramos casi armónicos que revientan en blast beats y los malditos, desgarradores y notables casi guturales de Xul y Xapan.
Es complicado hablar de un sonido particular canción a canción, por que con lo dicho anteriormente se abarca todo, pero para hacer el cuento corto “Nucturnal blasphemy”, “Ancient evil”, “Destroying the sacred” y “Hang the pope” son temazos.
A fin de cuentas, estos gringos malulos (por que se dice que algunos pertenecen a la iglesia de Satanás; sin comentarios) transformaron radicalmente su sonido, desde uno que era muy agradable al oído por su limpieza y brutalidad, a uno que es quizás más común, más sucio y mejor armado, pero sin dejar de lado la ametralladora que escupe odio y aquellas gloriosas voces que los caracterizaron desde un principio.
KULT OV AZAZEL es una banda a la que no hay que sacarle los ojos de encima.
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