Hay un punto en que las banda de Death Metal se dedican a hablar de zombies, gore, anticristianismo, guerra y odio a la humanidad, y es dentro de este último tópico donde trabaja DEATHBOUND, pero abordan la temática desde un punto de vista distinto al de otras agrupaciones, que llegan a rozar lo depresivo, pero no, los oriundos de Finlandia se tomaron muy en serio eso de Da Vinci, Nostradamus y 2012, puesto que tomaron esas profesias y las mezclaron con una suerte de odio y una actitud así como "la maldita humanidad lo merece", dando origen a las bestiales y llenas de genialidad letras de Non Compos Mentis, su cuarto trabajo de estudio, con la que alcanzaron su centro de equilibrio.
Non Compos Mentis es un disco de Death Metal muy diverso, es decir, contempla ese mórbido sonido atemorizador repleto de blast beats y vozarrones guturales desgarradores, además de aquel que en la década de los 80-90 hizo surgir toda una escena más thrasher que nada.
Sin más, un lento intro abre "I hate them still" que da el puntapié inicial a la masacre, que parece una estampa del pensamiento de la banda, y con una frase casi sacada de concierto en Chile (muy pegadiza y a coro que llama al odio, "hate, hate, hate") se le da el vamos a Sami Latva, que de la nada saca unos ritmos desquiciados de sus tarros, acompañado de riffs bien simples de la guitarra. Sin dudas un gran tema para partir.
"A wave called misery" continúa la el dolor de cuello de su predecesora, con ritmos muy violentos y donde Kai "Kaitsu" Jaakkola saca a relucir su maldito (celos sanos) registro, es impresionante los matices de la voz de este gran vocalista.
Luego de "Free shackles for everyone", un tanto tímida, llega la invitación a patear todo lo que hay al rededor y con que mejor nombre, "The process of destruction" intercala ritmos de blast beats con algunas grabaciones de quien chucha sabe que, y riffs muy cabeceables, no hay duda de que hay que ponerle fichitas para que sea el temón del disco, además (y esto es a gusto personal), termina con un silencio abrupto y brutal.
Pasando un poco por alto "A better tomorrow", "A reason for your fight" y "Hell could be the cure", de las cuales la primera y la última me recuerda muchísimo al último trabajo de sus compatriotas TORTURE KILLER, podemos encontrarnos con un temazo de aquellos, "Whe the seas are boiling" (y he aquí donde me recuerdan a la temática del 2012) empieza con un tipo diciendo ("I'm a human being and I kill human beings") para luego empezar destrucción de la humanidad enfervorizada por gente insana y odio. Además foma parte de una trilogía con "Strain" y "The blues of a dying man" (que de Blues tiene nada), y digo trilogía por las similares características de las estructuras de los tres temas.
Y bueno, lamentablemente no todo podía ser aplausos para los europeos, ya que desde "Death comes for a visit", la cosa se empieza a chacrear, es decir, se inclinan mucho por el ritmo rockero y moshero, dejando un poco de lado la brutalidad, además que "The world is but a memory" (vaya que le podrían haber sacado provecho a este tema) y "A need to survive" son bastante similares. Pero la excepción hace la regla "Non compos mentis" está repleto de bestialidad sin límites, creo que es la canción que le hace la competencia a "The process of destruction".
Luego de 14 temas y poco más de dos horas, termina Non Compos Mentis, que está demás decir que me gustó, salvo algunos temas que perfectamente podrían haberse ahorrado y haber dejado el tracklist solamente en 10.
Ya con casi una dédaca a cuestas de escuchar la música del cola e' flecha, es gratificante saber que hay bandas que luchan hasta conseguir el sonido esperado, como es el caso de DEATHBOUND, que tuvieron que pasar por tres discos sin pena ni gloria para darle al clavo, y si me preguntan, les veo harto futuro a estos cabros.
Es un buen disco para empezar el año, con harta energía y brutalidad, y se me olvidaba el odio, que anda rondando estas fechas. Como anillo al dedo para volver a clases, pega, etc.
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