En esta ocasión revisamos un disco que me quedó penando de un review anterior: se trata del más reciente trabajo de HIGH ON FIRE, banda californiana liderada por Matt Pike, cuyas raíces nos llevan inevitablemente a mentar su paso por ese legendario trío de stoner doom llamdo SLEEP. Pike era el guitarrista de la banda, y luego de su separación en 1998 fue el único que continuó tocando. Desde el principio, su música siguió caminos más oscuros, aunque conservando la afinación baja y la potencia de su guitarra. Es a partir de su tercer álbum, "Blessed Black Wings", donde termina de definirse el sonido de HIGH ON FIRE como lo tenemos en la actualidad.
Muchos hablan de esta banda como "stoner metal", etiqueta que a mi juicio tiene más que ver con sus dos discos iniciales, y aún así es algo equívoca, pues lo de HIGH ON FIRE no es sicodelia, ni rock "sureño" de joda, autos y minas. Su imaginario siempre nos remitió a territorios perdidos, a viejas leyendas, a historias de sangre y cráneos rotos a punta de hacha. Sus riffs densos y pesados, los ritmos lentos, el uso ocasional de escalas "orientales", unidos a una voz desgarrada, en "Blessed..." terminó de cuajar junto a sus influencias de CELTIC FROST, VENOM y MOTORHEAD. Y el resultado es "metal", a secas: otra etiqueta engañosa. ¿Metal americano? No es una etiqueta mucho mejor, pero va dando una idea; un sonido que comparte influencias con el thrash pero no llega a sonar a lo mismo.
En este "Snakes For the Divine", Pike y compañía usan una fórmula ya probada de guitarras masivamente pesadas, batería precisa que no teme acelerarse, siempre machacando, con harto doble bombo, y los gritos salvajes de Pike. Algo similar a lo que les hemos escuchado en "Blessed Black Wings" y en "Death is this Communion" del 2007. La mayor diferencia es que en este disco los elementos están más pulidos. No significa que la banda haya perdido peso o fuerza; esto sigue siendo un metal tan bueno como cualquier rival que le pongan al frente. Pero tras varios discos con Relapse, parece que al sello le pareció que era hora de sacar a la banda del underground, pues los puso a trabajar con el productor Greg Fidelman, quien ya trabajó en el disco "World Painted Blood" de SLAYER (y se dice que trabajará en el próximo de METALLICA). Esto puede dar una idea de cómo suena el disco, no? Fuerte, pero libre de ciertas suciedades, un disco "accesible", han dicho en otros lados. Y lo es, comparado con sus trabajos anteriores, notoriamente "Blessed...", que resulta difícil de seguir por momentos.
Tanto la apertura del LP, con el tema homónimo, introduce un pequeño punteo que le da un toque bastante heavy al conjunto, de ocho minutos de duración. Las canciones de HOF suelen durar entre 6 y 8 minutos, situación que se mantiene en este trabajo, salvo "Ghost Neck" y "Holy Flames Of The Firespitter" que duran 5 y 4 minutos respectivamente. El resto mantiene esa característica de la banda de sorprender con cambios de ritmo y ánimo, introducir pequeños pasajes algo más melódicos, partes más cantadas como en "Frost Hammer" o la lenta y poderosa "Bastard Samurai". Hay un pequeño instrumental llamado "The Path" que entronca maravillosamente con "Fire, Blood and Plague", una canción rápida y machacante que recoge ese sonido algo oriental de sus primeros tiempos. "How Dark We Pray" pone la nota final de oscuridad y lentitud, para finalmente cerrar el disco con la potente "Holy Flames Of The Firespitter", con sus coros a lo Al Pacino (¡¡huh-hah!!) y el excelente trabajo del baterista Des Kensel.
HIGH ON FIRE ya estuvo cumpliendo fechas en Europa como soporte de METALLICA. Si esto significa algo (espero que no sea yeta!), es probable que escuchemos cada vez más de esta banda, mas allá del circuito underground y/o stoner. Si ud. es de los que les gusta decir "yo ya los conocía de antes", aproveche para conocer a este poderoso trío. Si ya los conoce, bueno, qué decir más que Pike y cía. han sabido mantener el buen nivel.
|