Luego de dos años de espera, por fin cobró vida uno de los discos más esperados del año, no sólo a nivel local, sino también, a estas alturas, a nivel internacional. Esto, debido a la gran calidad musical que nos han entregado nuestros compatriotas en su corta pero exquisita discografía. Una sola palabra se me viene a la mente luego de escucharlo, bueno, varias en realidad, pero para resumirlo, sólo puedo decir “evolución”. Pero evolución en la buena ley, no los clásicos cambios en la música de los grupos que no le gustan a los fans. Esto hay que ubicarlo en un contexto, y no es para nada raro que MAR DE GRISES estén ganando adeptos de una manera rapidísima a nivel mundial, ya que su música los llevó a firmar con el importante sello Season of Mist.
Streams Inwards viene a ser la consagración de algo que ya todos veían como superlativo. La base Death-doom sigue ahí, pero ahora se acentúan mucho más los rasgos atmosféricos y experimentales que habían mostrado en Draining the Waterheart. Bueno, la verdad es que DtW era más experimental que SI, pero esta evolución los hace desmarcarse del Doom común y corriente. Otra diferencia es que este disco es de cierta forma más accesible que los anteriores, con temas más cortos y más directos, pero se vuelven más ambientales, sin perder la melancolía que caracteriza a MAR DE GRISES.
La exquisitez absoluta se puede encontrar en temas como Shining Human Skin o Catatonic North. La música fluye como si no tuviera fin. La segunda es muy calmada, pero que por momentos descarga toda su potencia con los gritos característicos. También es remarcable que ahora las voces limpias aparecen más que antes, dándole más versatilidad a la rica gama de recursos musicales de la banda.
Hablando de versatilidad, podemos encontrar matices electrónicos en ciertas partes, como en The Bell and the Solar Gust, un tema maravilloso de principio a fin. Knotted Delirium pone la cuota de experimentación que necesita todo disco de MAR DE GRISES. Otro tema que me llama la atención es el bonus track Auphelion Aura, un tema con una atmósfera muy envolvente, en donde no escuchamos ni una gota de metal, pero sí unas voces femeninas que envuelven con belleza y delicadeza al tema.
En fin, fue difícil destacar temas, pues el disco es buenísimo de principio a fin. MAR DE GRISES ha ingresado (hace tiempo) a un nivel superior; un nivel en donde se comienza a sentir el colador y se pueden ver solamente bandas de muchísima calidad, a nivel mundial. La banda ha dado un paso adelante, ya que no se apegan a copiar simplemente lo hecho en su disco anterior, el cual fue muy bien criticado, sino que manteniendo un sonido base, se atreven a explorar otras áreas, sin perder el rumbo. Sólo esperemos que a fin de año demuestren todo su “poder” en su gira europea, para que sigan enriqueciendo ese mar de calidad.
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