HOUR OF 13 es una de esas bandas que, con apenas un par de lanzamientos bajo el brazo, han logran sacudir a la escena del doom metal tradicional, especialmente en Europa. Su status casi de culto no se vió afectado por la salida (con elástico) de su vocalista Phil Swanson -nada como una pelea o una separación temprana para aumentar los bonos de culto de una banda. Pero Swanson volvió, y con él toda la magia de este dúo completado por Chad Davis en la guitarra, bajo y batería. Juntos son responsables de este disco llamado The Ritualist, el cual mantiene en alto, y con justas razones, la reputación de esta banda. Pero antes de seguir, es necesario detenerse un momento en el tema del estilo.
El debate en torno a lo que es "realmente" el doom metal es viejo y no pretenderé zanjarlo acá; básicamente hay que decir que para muchos metaleros, y no sólo acá en Chile, el doom tiene dos matices. Uno es el doom / death que campeó en los '90 con exponentes de sobra conocidos (MY DYING BRIDE, AMORPHIS, etc. por nombrar dos) y caricaturizado como "death metal con violines" (je). El otro, una serie de bandas que podríamos calificar como dark o góticas, y que -según algunos- por el marketing de algunos sellos terminaron siendo consideradas doom, y caricaturizada como "música para maricas deprimidos" (je). Ambas miradas (caricatura incluída) dejan fuera la vertiente tradicional, heredera tanto de BLACK SABBATH como de una plétora de oscuras bandas de rock pesado de los '70 (desde PENTAGRAM (USA) hasta los italianos BLACK HOLE), incluyendo fuertes influencias de la NWOBHM. En esta era de Google, queda al lector seguir profundizando en el tema y buscar más referentes: mi intención, más que pontificar o burlarme, es aclarar que el doom que practica HOUR OF 13 se inscribe dentro de éste último concepto.
Dicho ésto, no debería extrañar que las influencias más presentes en este The Ritualist sean, justamente, muy cercanas al heavy metal. Piense en PAGAN ALTAR, en CANDLEMASS, en los primeros MERCYFUL FATE o JUDAS PRIEST... pero más lento (je). Realmente, esta banda explota bastante esa sonoridad retro-heavy. Aunque la voz de Phil Swanson no es una de esas voces agudas y algo carraspeadas (tipo CIRITH UNGOL) que tan comunes son en el NWOBHM, aún así son patentes las influencias a las que esta banda rinde tributo.
Para mi gusto, a lo que más recuerdan, así de entrada, es a PAGAN ALTAR. Lo cual, una vez más de acuerdo a mi gusto, no es para nada malo.
El disco abre con la corta "The Gathering", la cual tiene un aura un tanto más "optimista" o más subida que el resto de los temas; no sé como definirlo pero es como más liviana... De inmediato viene el tema que le da título al disco, y que junto con marcar una atmósfera más melancólica, nos trae unos riffs memorables, de esos que tendrás por días en la cabeza. Es algo más lenta que la anterior; destacar el trabajo en guitarra de Chad Davis, que si recordamos que "las hace todas" en este álbum, es realmente notable.
"Naked Star" nos trae unos riffs muy heavys, muy ochenteros, en un ritmo medio que igual invita un poco a mover la cabeza. Luego viene otro de los temas memorables de este disco, "Demons All Around Me", con un ritmo un poco más lento, pero siempre con esos riffs gruesotes y con harto bajo... probablemente debido al uso de equipos a tubos. El coro es hasta pegajoso ("Demons all around me / and there's nothing I can do") y como es la tónica de este álbum (y del anterior) las letras nos hablan de ocultismo, de satanismo y brujería, algo quizá obvio con títulos como "Possession" o "Soldiers of Satan". Este último mantiene una atmósfera más agobiante que los otros, lo cual se acentúa con el tema "Evil Inside".
Ya que el review se ha extendido un poco, nos iremos directo a la joya que cierra el disco, "The Crawlspace", antes de referirnos a unos últimos detalles. "The Crawlspace" se inicia lento, como los demás temas, pero a poco andar nos sorprende con un cambio de ritmo que de inmediato nos trae a la mente a MERCYFUL FATE. Ese ritmo algo más rápido -así como para mover la cabeza, pero sin romperse el cuello, se mantiene gran parte del tema; hay un intermedio un poco más lento, para luego volver a subir el tempo, y finalizando con otro quiebre que no sólo nos habla del oficio de Chad Davis, sino que contribuye a terminar el disco con una nota de, no digamos alegría, sino más bien, ganas de ponerse la chaqueta de mezclilla y la muñequera de cuero y salir a recordar días ya idos. El disco no es excesivamente largo, con la mayoría de los temas alrededor de los 5 minutos y medio, con excepción de los últimos dos que se extienden hasta casi los nueve minutos.
Cerraré esto diciendo lo obvio: el disco es buenísimo. Si le gustan las bandas nombradas en el tercer párrafo, déle una oportunidad. Si le gusta el doom tradicional, para qué le digo más: a ojos cerrados. Queda decir que la voz de Phil Swanson, sin ser de esas voces épicas del heavy, tiene el tono justo (¿barítono?) para estas canciones, una buena voz para una buena banda a la que auguro una creciente legión de nuevos fans.
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