Si a ud le gustan los reviews apasionados escritos por un fan entonces siga leyendo, y si no es así entonces por favor pase de largo, porque me es absolutamente imposible escribir desde una perspectiva objetiva o “periodística” sobre una banda como DESTROYER 666, un gigante del metal mundial y una de las mejores bandas del orbe y claramente no lo es por la cantidad de seguidores ni de discos o chapitas vendidas en el Eurocentro, pero definitivamente si por la calidad de su música, su trayectoria, su fidelidad a sus orígenes y la consecuencia de su propuesta, por su entrega en el escenario, y por convocar tantas emociones en un publico como el del pasado 23 de Septiembre en el pequeño y caluroso Rock y Guitarras de Ñuñoa; un publico de verdad, sin cabros chicos ni prepuberes jugando a ser metaleros, jugado y aguerrido y sudando cada gota y recibiendo cada combo con el puño en alto y escupiendo con el mismo salvajismo de KK WARSLUT cada una de las letras, la mayoría de ellas adorando a nuestro gran jefe Seitan.
Tanta era mi emoción por ver a los Australianos que eran poco antes de las 19:20 horas y estaba parado como los tarados afuera del lugar acompañado por el compadre de la puerta mirando con cara de pocos amigos, y dos o tres sujetos que eran aun mas ansiosos que yo, si bien el flyer y el banner y toda la publicidad indicaba que seria el show a las 21 horas, en algunos medios “no oficiales” se señalaba que el show partiría a las 20 horas, de ahí que prefiriera asegurarme ante las malas experiencias de otros shows y que estuviera sagradamente parado afuera del lugar bastante temprano. Las horas comenzaron a pasar y fue llegando cada vez mas gente al lugar, cerca de las 20 horas se abrían las puertas y tras confirmar mi presencia en la lista de prensa y acercarme al bar mas cercano a tomarme unos jugos de pomelo cuando ya eran las 21 horas pudimos hacer ingreso al recinto escogido para el show.
Nunca he sido muy bueno para calcular los asistentes a esta clase de cosas pero mi ojo clínico y adiestrado me dice que con suerte habían 250 personas, la verdad es que no esperaba mucho mas para una banda que de todas maneras es menos under de lo que yo creía, pero en el lugar se podía caminar cómodamente y quedar al lado del escenario en cosa de segundos. Pues bien, tras una espera eterna el show comenzó con cerca de una hora de atraso, mal por los expectantes fans que esperaban ansiosos el comienzo del show pero bien por el dueño del local que debe haber vendido todo su stock de cervezas heladas, única alternativa (aparte del agüita del baño) para tolerar el infernal calor que hace en aquel lugar.
Tras toda la espera finalmente aparecen en el pequeño escenario del RyG, KK WARSLUT, y sus acompañantes, saludando a todo el mundo, bastante simpáticos con la gente y con un WARSLUT que con su guitarra en una mano, un Jim Beam hasta la mitad en la otra y una evidente cara de “ebriedad” daba un accidentado inicio a su show, y porque accidentado?, pues porque tras el devastador inicio con RISE OF THE PREDATOR dijeron que los disculpáramos pero que tenían algunos problemas técnicos (aparentemente un cabezal) y que volvían en un rato, rato que se convirtió en aproximadamente media hora, donde se prendieron las luces de nuevo, se puso la espantosa música incidental otra vez (algún día escucharemos algo distinto de pantera y Metallica en los recitales como música de fondo?? mínimo su Adorior o Merciless o Gospel of the horns, no se... algo mas ad hoc con la banda principal ) y todos a esperar de nuevo, imagínese ud amigazo lector lo que significa la emoción del primer tema y luego a esperar media hora mas, en un perfecto chileno: “nos metieron la puntita”.
Luego el show se reinicio y el caos comenzó, temas como RAPED, I AM THE WARLORD, I AM NOT DECEIVED, THE LAST REVELATION, SONS OF PERDITION, THE ETERNAL GLORY OF WAR y el “mosh” era cada vez mas incesante, el calor convertía el suelo del lugar en una verdadera tina de baño, el sudor, la cerveza y las baldosas no son así como quien podría decir la mejor combinación, de hecho caían y caían los seres humanos como palitroques, además de algunos stages que terminaban directo en el suelo, yo como buen reportero solo evitaba los cornetes para poder ver a la banda en su totalidad, la verdad es que el ambiente era tremendo, los puños en alto se veían por todo el lugar, no como en la mayoría de los conciertos mas masivos donde el 50% del publico va por el ultimo disco o por la polera que se compraron, acá cada espectador conocía tanto los temas de COLD STEEL, como los de DEFIANCE o los de PHOENIX RISING, y los coreaban absolutamente todos, cerveza o puño en alto claro, la cosa es que cuando tocaron SATAN´S HAMMER, uno de los mejores temas de su maravilloso, supremo, y casi perfecto: UNCHAIN THE WOLVES hasta el humilde y esforzado muchacho picado a periodista que les habla salto a la maquina de moler carne a recibir y repartir como enajenado, y era que no, casi se me salen las amígdalas gritando: “Come on christians say your prayers!!! you won`t escape SATANS HAMMER!!!!!!” si de solo escribirlo me acuerdo del momento y me dan ganas de seguir cabeceando. Y bueno, la banda no dejo nada en el tintero, o al menos nada de lo que la mayoría desearía escuchar, de hecho cada tema del UNCHAIN THE WOLVES era un momento supremo, ni hablar de GENESIS TO GENOCIDE y sobre todo de eso que ellos mismos definieron como el “himno nacional”: AUSTRALIAN AND ANTICHRIST aunque por supuesto toda la letra fue de un sentido y emocionante: “CHILEAAAAAN!!! ANTICHRIST!!!!!” y no había un ser humano en ese lugar, ni el barman, ni el cuidador, ni el sonidista, ni la señora que corta el papel higiénico en los baños que no cantara ese emotivo nuevo himno nacional.
No recuerdo muy bien el orden de los temas, y me disculparan lo desprolijo de este review, pero tal vez me afectaron un poco los jugos de pomelo de la entrada, la cosa es que el encore fue sencillamente demente: SATANIC SPEED METAL y LONE WOLF WINTER así de descomunal, y estos muchachos se arrancaban la cabeza en el ojo del mosh como si la cosa hubiese comenzado hace pocos segundos, la banda aunque bastante poco expresiva (y evidentemente arriba del balón) estaba gratamente sorprendida con la entrega de los “pocos pero locos” asistentes al lugar.
No tengo mucho mas que decir, uno de los 3 mejores conciertos a lo largo de mis 30 años de vida, ahora si que me puedo morir en paz producto de la cirrosis, y si me disculpan voy al registro civil a exigir que de ahora en adelante en mi cedula diga: CHILEAN AND ANTICHRIST
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