Incluso en una época tan cargada de recitales internacionales como ésta, la presencia de <span class=error>IMMORTAL </span>en nuestras tierras era altamente esperada. Íconos del black metal, la banda liderada por Abbath no visitaba Sudamérica desde hacía tiempo. Y esta "batalla en el sur" no decepcionó en ningún sentido. Mucha entrega de parte de la banda y un repertorio increíble, junto a dos buenos teloneros.
Para nosotros todo empezó alrededor de las seis de la tarde con un taxista que nos contaba cómo antiguamente el Teatro Caupolicán albergaba el show en honor a Santa Cecilia, patrona de los músicos. Otra época, otra gente: dudo mucho que a los asistentes a éste recital les importe un pepino la santa patrona. A esa hora ya había una presión de la gente por ingresar al recinto, lo que finalmente se adelantó. Público de todas las edades, incluso un niño algo eufórico que se parecía al "Zafrada". Y bastante presencia femenina, aunque esto ya es cada vez más usual.
A las 19:30 subió a escena <span class=error>AISTHESIS</span>. Banda de sonido black "sinfónico" cuyo referente más cercano, a primera oída, sería <span class=error>DIMMU BORGIR</span>, aunque curiosamente la actitud en escena de su cantante -y en parte el tono de voz- nos recordó a Dani Filth (CRADLE OF FILTH). La entrega estuvo potente, con un repertorio correctamente ejecutado, en el cual los teclados y efectos se mezclaban bien con las guitarras y los juegos de voces. Incluso incluyeron una trutruka en algunos de los temas, uno de los cuales tenía una intro con influencias mapuche. Muchas veces uno tiene el prejuicio de que los teloneros están "de relleno", pero la verdad el show de <span class=error>AISTHESIS</span> estuvo a la altura: buen sonido, buena parada sobre el escenario, y todo dentro del tiempo justo. El público los escuchó con bastante respeto, e incluso era claro que habían algunos fans presentes.
Luego vino el turno de los temuquenses <span class=error>FUTHAN</span>, quienes al parecer llevaban una barra propia, ya que apenas salieron a escena parte de los presentes empezaron a corear su nombre. Al grito de "¡Por el maldito sur!", comenzaron a descargar su repertorio, el cual sin duda se acercaba más al black metal más crudo de la banda principal. El fuerte de <span class=error>FUTHAN</span>, mas allá de sus letras cargadas de blasfemias y referencias al pueblo mapuche, se centró en sus juegos de voces y coros, los que unidos al ataque de dobles guitarras producía un conjunto demoledor. El sonido fue quizá más bajo de volumen que en la banda anterior, pero fue equilibrado, y realmente podemos decir que los del sur se lucieron. Nuevamente, un telonero a la altura del espectáculo.
Empezó entonces la espera más eterna; parecía que mientras menos faltaba, más lento pasaban los minutos. El negro telón de fondo se corrió para dejar lugar al que sería el marco de este show: gélidas cumbres montañosas coronadas por una luna negra. Iluminada de azul y blanco, la imagen resultaba majestuosa y aumentaba la expectación. Finalmente, pasadas las 21:30 horas, con una intro sonando y el humo invadiendo el escenario, Horgh toma su posición tras la batería. Comienzan a sonar los acordes de "All Shall Fall", y hacen su ágil entrada en escena Abbath y Apollyon, quienes se dirigen al centro del escenario por un momento para luego tomar sus lugares a los costados. Aunque al principio la voz suena baja, poco a poco se va arreglando. La gente está obviamente encendida, gritando y cabeceando. Abbath se para con total soltura en escena, hace gestos al público, hace sus característicos movimientos, incluído (¡si!) el "crab walk". Apollyon también se dirige al respetable, como para encender más los ánimos.
Abbath se dirige brevemente al público y anuncia el segundo tema, "Sons of the Northern Darkness", el cual es recibido con furia por la gente. Esta fue una tónica del repertorio: un clásico tras otro, con fuerte énfasis en el álbum del mismo nombre, y tan sólo dos canciones de su reciente trabajo <b>"All Shall Fall"</b>. Siguieron "The Rise of Darkness" y "Damned In Black", éste último también con una "cálida" recepción de la gente; al igual que "Triumph", fue coreado con entusiasmo. Pero en general no hubo tema que no fuera recibido con gritos.
Los músicos realmente se entregaron en el escenario. No es sólo la calidad de la interpretación, es el juego sobre las tablas, la teatralidad, los gestos hacia la gente, las pausas dramáticas, la complicidad: la sensación de que estás en algo vivo. Temas como "Tyrants" y "The Call of the Wintermoon" sonaron potentes, intensos y estremecedores. Abbath sentado sobre los retornos, en silencio, haciendo gritar a los santiaguinos: una de esas postales que nunca se olvidan.
Vino el cierre del show con dos monstruos como "Battles in the North" y "Blashyrk (Mighty Ravendark)", que casi echan abajo al Caupolicán. El clásico "Blashyrk" sonó espectacular, con un Abbath agradeciendo a Santiago por su recepción y la gente enfervorizada, saltando y cayendo al foso entre el escenario y el público. Pero sólo era una pausa en la batalla; ahí vuelve <span class=error>IMMORTAL </span>para entregar el <i>encore</i>: "Withstand the Fall of Time", "One by One" y "The Sun No Longer Rises", con Abbath y Apollyon acercándose a la gente, tanto en unas plataformas que habían en el centro como en los extremos. Ambos músicos saludaron, regalaron uñetas y agradecieron el cariño y la euforia. Apollyon incluso bajó a nivel de la reja en su camino hacia camarines.
Una jornada realmente agotadora, pero que deja satisfecho, pues no solamente estuvimos frente a una banda legendaria, sino que pudimos verla en excelente forma, con un gran repertorio y un tremendo show. Mención especial merece el trabajo de quienes hicieron el sonido para las bandas locales, así como la excelente disposición de la gente de Webit y Arcanhell, quienes en todo momento estuvieron llanos a facilitarnos el trabajo.
Con los oídos, cuellos y pies adoloridos, sólo podemos decir que ojalá <span class=error>IMMORTAL </span>venga pronto de nuevo.
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