Como si no hubiese suficientes bandas del mismo nombre, en el 2001 vio la luz, una maligna máquina de Death Metal: desde Nurenberg, Alemania, NECROPSY nace de un despiadado deseo de Jörg, Marco y Martin (los tres actualmente fuera de la banda) de crear esas bastardas tonadas que no agradan a la mayoría.
Quizás lo irónico del asunto es que recién en marzo de este año, y con una alineación completamente diferente a la inicial, los alemanes debutaron con su primer LP, titulado “Deathprayer”, que de puro título adelanta un temible y maligno trabajo.
En lo personal, conocía a lo menos 3 bandas llamadas NECROPSY, e incluso una de la misma Alemania, pero definitivamente es con esta con la que me quedo, pues verán, estos bebedores innatos de cerveza vienen armados con una metralleta que escupe Death Metal al hueso y brutal, y esta a su vez está cargada con temáticas anti cristianas y críticas; según yo, gran debut.
Bien, ya derechamente en lo que “Deathprayer” concierne, es una placa muy sólida, sin arreglitos ni, atmósferas, ni cosas por el estilo, simplemente Death Metal, pero que entremezcla un poco de ese clásico y avasallador sonido Europeo, me refiero claramente a riffs casi monótonamente lentos, pero que por algún desconocido motivo saben como engancharnos, y además, guitarras ultra sucias, de cuerdas sueltas, una característica autóctona de la escena Sudamericana.
El disco abre con “All the grief”, de aproximadamente 6 minutos de lo mismo, nada más de lo que comentaba arriba, pero vaya que es para quedarse moviendo el cuello por un rato, es más, mientras escribía lo de arriba, iba repitiéndose la pegajosa melodía principal.
Ahora bien, quizás uno de los temas más connotados es “Blood on me” que grita odio a cada segundo, casi por osmosis le llega a uno. Gran temazo.
“Last revenge” es otro temazo de la calaña del anterior, pero esta vez a mil revoluciones por segundo, por fin aparecen claramente esos blast beats que estabamos extrañando y aquel magnánimo doble pedal del demonio.
Ya avanzado el disco y a cada tema que pasa, es inevitable (y esto me pasa con muchísimas bandas de Death Metal de Europa) que se me vengan a la cabeza los ingleses de BOLT THROWER, será por que son un único, me gustan mucho o realmente tienen algo en la sangre los del viejo continente.
En fin, en pocas palabras “Deathprayer” es un disco a disfrutar de principio a fin, es de esos que no te cansas de las canciones aunque tenga 25 y duren del orden de los 7 minutos para arriba, y esto es raro, dado que son, como dije, canciones casi monótonas, pero, sinceramente creo que ese algo que los hace tan “escuchables” y brutales, es el como se puede apreciar track a track lo que transmite Chriggy con sus guturales traídas desde el mismo infierno, es como un aviso de Apocalipsis: “cuidense creyentes que NECROPSY llegó para dejar la cola”.
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